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La astronauta estadounidense Christina Koch fue laureada con el Premio Princesa de Asturias

Christina Koch, integrante de la misión Artemis II, compartió una reflexión sobre el cuidado del planeta a partir de su experiencia en el espacio. Durante el viaje alrededor de la Luna, la astronauta estadounidense destacó el impacto de observar la Tierra desde lejos y sostuvo que la exploración de otros mundos también exige prestar atención al lugar donde vivimos.

«Para explorar el universo y otros planetas, primero se debe entender cómo cuidar el nuestro», afirmó. La astronauta formó parte de la primera tripulación en décadas en realizar un sobrevuelo tripulado alrededor de la Luna, una misión clave dentro del programa Artemis.

Durante el trayecto, la nave se internó más allá de la órbita baja terrestre y permitió a sus tripulantes observar el planeta desde una perspectiva inédita para una nueva generación. “Veíamos destellos azules cuando cerrábamos los ojos”, agregó en una entrevista con El País. En otro tramo de la misma conversación, Koch se autoproclamó como “una defensora de la ciencia”.

En ese sentido, señaló, que -gracias a su experiencia en estaciones climáticas- sabe que “para explorar el universo y otros planetas, primero se debe entender cómo cuidar el nuestro”. La misión representó un hito para la exploración espacial, ya que fue el primer vuelo tripulado alrededor de la Luna en más de medio siglo.

La nave Orion llevó a cuatro astronautas más allá de la órbita baja terrestre y les permitió contemplar el planeta desde una distancia poco habitual para los viajes espaciales tripulados. Koch describió esa experiencia con una frase que reflejó el impacto de la travesía: «No hay nada que te prepare para la impresionante sensación de ver tu planeta iluminado como si fuera de día».

En una entrevista con El País, también contó que, al cerrar los ojos, todavía podía recordar los destellos azules que había observado durante el viaje. La astronauta, que se define como «una defensora de la ciencia», relacionó esa experiencia con su trabajo previo en estaciones científicas y climáticas, donde estudió las condiciones ambientales en lugares extremos.

Tras su participación en Artemis II, Koch iniciará una nueva etapa profesional dentro de la agencia espacial estadounidense. A partir del 1° de noviembre, asumirá como subdirectora interina de Ingeniería de la NASA, un puesto desde el que colaborará en la supervisión técnica y la preparación de las misiones. Reemplazará a Katherine Van Hooser, quien se retirará después de más de 35 años de servicio.

El nombramiento también implica un cambio en su carrera ya que dejará de formar parte del grupo de astronautas habilitados para recibir nuevas asignaciones de vuelo y pasará a desempeñar funciones de gestión. Su experiencia como ingeniera y tripulante será parte de sus responsabilidades en el desarrollo de los próximos proyectos espaciales.

El regreso a la Tierra también implicó un proceso de adaptación física. Después de pasar varios días en microgravedad, Koch compartió en su cuenta de Instagram un video en el que realizaba ejercicios para recuperar el equilibrio y la coordinación. En las imágenes, intenta caminar en línea recta con los ojos cerrados mientras otras personas la sostienen para evitar que pierda la estabilidad.

«Supongo que tendré que esperar un poco para volver a surfear», escribió junto a la publicación. La astronauta explicó que la falta de gravedad altera temporalmente el funcionamiento de los sistemas del cuerpo encargados de informar al cerebro sobre los movimientos y la posición corporal.

«Cuando vivimos en microgravedad, los sistemas de nuestro cuerpo que han evolucionado para informar a nuestro cerebro sobre nuestros movimientos, los órganos vestibulares, no funcionan correctamente», señaló. Koch también destacó que estudiar estos cambios aporta conocimientos útiles para tratar problemas de vértigo, conmociones cerebrales y otras alteraciones del sistema vestibular en la Tierra.

Fuente: Ámbito Financiero

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Triplete de Boca: ahora, en la final de la Copa Sudamericana!

Boca le remontó la serie a Vasco da Gama con un triunfo 3 a 1 en el mítico Maracaná tras perder 1 a 0 en La Bombonera y clasificó a la final de la Copa Sudamericana. Leandro Paredes, que no quiso perderse el cotejo pese a tener un desgarro, le dio la clasificación al equipo de Rodolfo Arruabarrena a una final internacional con una bomba con complicidad del arquero rival cuando la serie parecía ir a los penales.

Boca madrugó a Vasco con un gran cabezazo de Lautaro Di Lollo a los tres minutos de juego tras un envío de córner de Lautaro Blanco. De esta manera, el equipo argentino se sacó la presión de tener que igualar la serie de arranque en el mítico Maracaná. Y, tan solo dos minutos después, le sacaron el 2-0 a Leonel Flores con un corte en el momento que iba a definir a quemarropa al arquero rival.

Sin embargo, el 2-0 llegó a los 33 minutos con un pase profundo de Flores a Merentiel, quien con su remate superó una floja resistencia del arquero rival. Un escenario increíble a favor del equipo argentino, que ni el mejor optimista hubiera imaginado.

Lo cierto es que el equipo del «Vasco» salió con muchísimo convencimiento y ejecución de buenos ataques directos, realizando un enorme primer tiempo siendo claramente superior a su rival. Pero, se cumplió la máxima de que el 2-0 es el resultado más mentiroso. Vasco logró el descuento a través de una gran definición de volea de José Luis Rodríguez a los 20 minutos del complemento.

De esta manera, el club brasileño igualó la serie y se vino lo mejor del local apoyado por el empuje de su gente. Sin generar muchas ocasiones de gol ni exigir a Álvaro Montero, pero siendo dueño del balón y yendo al ataque con mucha gente. Con Vasco teniendo el balón sin lastimar y Boca lejos del arco rival, la serie parecía irse a los penales.

Paredes, con un desgarro, se vistió de héroe a lo Juan Román Riquelme, sacando un tiro de larga distancia que, con complicidad del arquero rival, le dio la remontada a su equipo y la clasificación a la final de la Sudamericana para el delirio de los 4000 bosteros presentes en el Maracaná y el resto a lo largo de todo el mundo.

Fuente: Diario Popular

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