El presidente de la comunidad española de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, informó este jueves de que el número de fallecidos por la tragedia ferroviaria en Urda (Toledo) asciende a 69, según informaron medios internacionales. Como consecuencia del accidente, alrededor de 200 personas resultaron heridas y, de ellas, 50 continuaban ingresadas en hospitales de Castilla-La Mancha.
Los servicios sanitarios de Madrid atendieron a casi un centenar, según informaciones del diario El País, mientras que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez se desplazó a Urda para participar en la reunión del Cecopi donde se hablaría de “reforzar la seguridad” para que no vuelva a ocurrir una tragedia ferroviaria como esta.
En tanto, los Reyes de España tenían previsto visitar a los heridos en el Hospital Universitario de Toledo a lo largo del día. Por otro lado, el secretario general del Sindicato Español de Maquinistas y Ayudantes Ferroviarios (SEMAF), Diego Martín, reclamó “una investigación rigurosa e independiente” del accidente.
Asimismo, tachó de “alarmante e irrespetuoso” que se filtren los “audios sesgados” del centro de control que muestran el error del responsable de Atocha. El secretario general de los maquinistas españoles denunció también “que cada vez se trabaja más con sistemas degradados”.
Agustín Randazzo es el ciudadano argentino de 51 años que sigue desaparecido luego del trágico accidente de trenes ocurrido en la ciudad española de Toledo y que dejó al menos 68 víctimas fatales y más de cien personas heridas. Randazzo es oriundo de la Ciudad de Buenos Aires y se radicó en la capital de España alrededor de 2002.
Se desempeña en el área de gestión comercial de una firma del sector de telecomunicaciones, trabajo que habitualmente le exigía traslados entre distintas ciudades del territorio español. Según supo la agencia Noticias Argentinas, al momento del accidente ferroviario, se encontraba en un asiento del vagón número ocho del convoy de la empresa Renfe que cubría el trayecto ferroviario con destino a Sevilla.
Frente a la desinformación y la ausencia de registros certeros en los padrones de internación, su entorno cercano impulsó una intensa campaña de búsqueda. Su hermano, Jorge Randazzo, formalizó la denuncia por desaparición ante dependencias policiales madrileñas y brindó muestras de ADN para acelerar posibles identificaciones periciales.
Para agilizar los reconocimientos, los allegados detallaron que el desaparecido presenta barba entrecana, tatuajes perceptibles en su cuerpo y acostumbra llevar gorra negra junto a lentes de sol oscuros. Además, pusieron un número de contacto para recibir datos que puedan ayudar a establecer su paradero.
Fuente: Diario La Prensa