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Alemania admite que provocó un genocidio en Namibia a principios del siglo XX

Alemania ha reconocido oficialmente como genocidio el «sufrimiento inmesurable» infligido por sus tropas coloniales a principios del siglo XX contra los pueblos Herero y Nama en lo que actualmente es Namibia. Cinco años de negociaciones con el gobierno de Windhoek y los descendientes de las víctimas han sido necesarios para que el Ejecutivo alemán asumiera su responsabilidad en otro de los episodios oscuros de su pasado. Es el tercer genocidio que este país en ejercicio constante de memoria histórica asume, tras el judío en la II Guerra Mundial y el armenio en la Primera. «Ahora sabemos, con la perspectiva de hoy y también en nuestra capacidad oficial, que lo ocurrido fue un genocidio», afirmó el ministro alemán de Asuntos Exteriores, Heiko Maas, en un comunicado en el que muestra su «satisfacción y agradecimiento por un acuerdo con Namibia sobre el capítulo mas oscuro de nuestra historia común». El acuerdo, efectivamente, ha sido con Namibia, es decir, entre gobiernos, aunque con la participación de representantes de las comunidades tradicionales Herero y Nama, que llevan décadas reclamando a Alemania un «mea culpa», el pago de reparaciones y la devolución de los restos humanos que las tropas coloniales se llevaron al imperio para su estudio y desde entonces están depositados en museos, hospitales y universidades. «A la luz de la responsabilidad histórica y moral de Alemania, pediremos perdón a Namibia y los descendientes de las víctimas», agrega el comunicado, en el que Maas sostiene que el «reconocimiento de la culpa» y la «petición de perdón» es un «paso importante», aunque «la reconciliación verdadera no se puede decretar». Lo que si puede Alemania es cuantificar el «incalculable dolor» infligido en lo que se considera el primer genocidio del siglo XX y para ello creará un fondo que se dotará a los largo de los próximos 30 años con 1.100 millones de euros para programas de desarrollo, independientemente de las indemnizaciones que siguen sobre la mesa de negociaciones. El ministro Maas asegura que las comunidades Herero y Nama tendrán voz y voto en el diseño que esos programas, un gesto que no satisface a los descendientes de las víctimas, que piden, hasta ahora sin éxito, indemnizaciones directas e individuales. Por esa razón, y a diferencia del Gobierno namibio, que ha calificado el reconocimiento por parte de Alemania del genocidio como «un paso en la buena dirección», los partidos de la oposición y líderes de las comunidades tradicionales consideran el acuerdo una «humillación». «Alemania no ha negociado con buena voluntad», ha declarado la diputada Inna Hengarim del opositor Movimiento Democrático Popular (SDM). Para el Movimiento Popular del Pueblo sin Tierra (LPM) si Namibia recibe dinero de Alemania, los receptores de ese dinero deben ser los Herero y Nama, y no el Gobierno». Porque hasta ahora, las reivindicaciones de comunidades han sido de otra índole. La primera fue en 2011, cuando el hospital Charité de Berlín devolvió a Namibia 20 calaveras. A esa entrega le siguió una de la universidad de Friburgo, integrada por 32 calaveras y varios esqueletos, y una tercera desde Berlín. En este caso, fueron 19 calaveras, cinco esqueletos completos y fragmentos de piel. Esos restos humanos forman parte de un lote de casi 5.000. El objetivo de los mismos era estudiar y demostrar la superioridad de la raza blanca frente a la negra, algo muy similar a lo que se hizo décadas después, en el oscuro periodo nazi, para probar la superioridad de la raza aria. También lo ocurrido en Namibia guarda cierto paralelismo con lo vivido a lo largo del siglo XX en otras partes del mundo. Un plan de exterminio sistemático de hombres, mujeres y niños por las armas, a través del abandono en el desierto o el internamiento en campos de concentración.

Fuente:
El Mundo

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María Corina Machado salió de la clandestinidad y se mostró en público por primera vez en Oslo

Tras salir de la clandestinidad en Venezuela, la líder opositora venezolana María Corina Machado reapareció en público en la madrugada del jueves (hora local) en el balcón 

La líder opositora no llegó a tiempo para recibir su Nobel de la Paz en Noruega, pero finalmente huyó de Venezuela, donde era perseguida por el régimen de Maduro

Tras salir de la clandestinidad en Venezuela, la líder opositora venezolana María Corina Machado reapareció en público en la madrugada del jueves (hora local) en el balcón del hotel donde se hospeda en Oslo, adonde llegó horas después de la ceremonia del Premio Nobel de la Paz, galardón que recibió este año.

El Instituto Nobel había confirmado su arribo durante una conferencia improvisada en el hall del Grand Hotel, desde donde la dirigente, de 58 años, salió poco después a saludar a la gente que la aguardaba. Según pudo saber LA NACION, antes de mostrarse públicamente se reunió con su familia.

Machado no aparecía en público desde enero, cuando participó en una protesta en Caracas. Desde agosto de 2024 permanecía en la clandestinidad tras denunciar fraude en las elecciones realizadas un mes antes.

Pasadas las 2.20, salió al balcón mientras sonaba el himno venezolano y la multitud coreaba “libertad”. Visiblemente emocionada, descendió para saludar a los asistentes, trepó las vallas de seguridad y estrechó manos. Recorrió un pasillo delimitado por barreras mientras recibía muestras de afecto. Tras varios minutos, se despidió con un “hasta mañana” y regresó al hotel.

Corina Machado se mostró conmovida por el respaldo de los asistentes
Corina Machado se mostró conmovida por el respaldo de los asistentesLise Åserud – NTB Scanpix

Entre quienes viajaron a verla estaban periodistas y figuras políticas venezolanas en el exilio como Leopoldo LópezLilian Tintori y Antonio Ledezma.

Corina Machado trepó las vallas para saludar a los asistentes
Corina Machado trepó las vallas para saludar a los asistentes

Casi a las 3, volvió al hotel acompañada por su madre, Corina Parisca, llevando rosarios, estampitas de santos y banderas con mensajes de apoyo entregados por sus seguidores, que aguardaron para verla replicar el tradicional saludo desde el balcón del Grand Hotel.

Desde Argentina, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, la felicitó por redes: “Una historia de lucha, coraje y perseverancia que hoy se vuelve símbolo”.

Durante la noche del miércoles, la hija de referente de la oposición, Ana Corina Sosa Machado, salió al balcón de la suite que aguardaba a su madre mientras seguidores clamaban por la presencia de la Nobel y gritaban “libertad”, en medio de una fuerte incertidumbre sobre el paradero de Machado.

El hotel en el que se hospeda Corina Machado
El hotel en el que se hospeda Corina Machado

En diálogo con la periodista venezolana Carla Angola, Ana Corina afirmó que su madre llegaría a la capital noruega después de la medianoche del jueves (20 en la Argentina) y les pidió a sus compatriotas que se encontraban en Oslo que se acercaran para recibirla.

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