El extraño episodio que sufrió el abuelo de Brenda y Morena, víctimas del triple crimen de Florencio Varela
La voz quebrada de Antonio, abuelo de Brenda y Morena, dos de las jóvenes asesinadas en el triple crimen de Florencio Varela, se convirtió en el testimonio más duro y humano de una tragedia que aún sacude al conurbano bonaerense. En diálogo con Luis Novaresio por A24, el hombre reconstruyó con crudeza el dolor, el miedo y la desprotección que vive su familia desde aquella madrugada de horror.
La casa familiar, ubicada en las inmediaciones de donde vivían las chicas, se convirtió en una suerte de fortaleza improvisada: patrulleros estacionados las 24 horas, cámaras de seguridad y agentes apostados en cada esquina.
Sin embargo, ni esa presencia policial parece traerles calma. “Nos sentimos solos y desamparados”, repitió el abuelo ante las cámaras.
En la noche del jueves, una situación extraña y aterradora volvió a sobresaltarlos. Un auto, con un hombre al volante y una mujer de acompañante, se incrustó a pocos metros de su casa, sobre una vereda donde “nadie debería transitar”.
“Si no fuera por el cordón alto, el auto entraba en mi casa”, relató Antonio.
El vehículo pasó incluso frente a los agentes que custodian la vivienda, pero nadie intervino. “No sabíamos si era un accidente o una amenaza. Salimos y el tipo no quería bajar el vidrio, todo estaba oscuro. La policía miraba y no hacía nada”, recordó.
“Si estás desganado para ser policía, buscate otro trabajo”
Con una mezcla de indignación y resignación, Antonio criticó la falta de reacción de los custodios: “Les dije, flaco, si estás desganado para trabajar de policía, buscate otro lado. Nosotros no elegimos vivir así. Nos pusieron bajo vigilancia porque lo que pasó fue tremendo. Pero no sirve si no actúan cuando pasa algo”.
El hombre, que se mostró sereno pero visiblemente cansado, describió la vida diaria de su familia como una rutina de miedo. “Un día tiraron unas bolsas desde arriba, casi matan a mi señora. Otro día vino un pibe en situación de calle con un cuchillo a amenazarnos. Y ahora esto. Ya no sabemos si fue casualidad o si nos quieren amedrentar”, confesó.
El dolor imposible de cicatrizar
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“Esta herida no va a cerrar nunca”, dijo Antonio, con la voz quebrada. Sus nietas, Brenda y Morena, fueron asesinadas brutalmente junto a una amiga, Lara, en un episodio que la justicia investiga como un triple crimen narco. Las jóvenes, de entre 20 y 25 años, fueron encontradas con signos de tortura y ejecuciones en una vivienda de Florencio Varela, un caso que estremeció por su violencia y por las conexiones con el narcotráfico y la trata.
una herida para toda la vida”, expresó.
Una investigación que avanza con sombras
Según confirmó el abuelo, ya hay ocho o nueve detenidos, todos vinculados con el crimen. “Aparentemente son los que las mataron, pero faltan los que mandaron. Los que dieron la orden”, aseguró.
Antonio contó que la familia confía en el trabajo del fiscal y en el equipo de abogados encabezado por Fernando Burlando y Diego Storto, quienes asumieron el caso ad honorem. “Nosotros no les pagamos un mango, y sin embargo trabajan sin parar. Estoy conforme con ellos. Pero todavía falta gente detenida. Falta que se sepa quién mandó a matar a las chicas”, señaló.
El fiscal, según relató, le prometió personalmente que no descansará hasta descubrir toda la verdad: “Me miró a los ojos y me dijo: ‘Yo tengo hijos, tengo familia. Lo que les hicieron no es digno de una persona de bien. No voy a parar hasta saber quién lo hizo’”.
Antonio, abuelo de Brenda y Morena: “No hay que crucificar a nadie”
Antonio también se refirió con dolor a las versiones que circularon sobre las vidas de sus nietas. Algunas hipótesis sostienen que las jóvenes habrían estado involucradas con un grupo narco y que el crimen podría estar vinculado a una disputa por drogas.
“Se degrada mucho a la mujer cuando vende su cuerpo. Pero cada uno con su vida hace lo que puede. Yo no estoy de acuerdo con lo que hacían mis nietas, pero tampoco las voy a juzgar. No tenían marido, eran chicas, con una hija que mantener. Eran buenas pibas, pero el mundo en el que vivían era muy difícil”, reflexionó.
Con tono pausado, agregó: “No podemos crucificar a una piba por buscar sobrevivir. Hoy todo es más duro, y cuando uno sale a la calle no sabe con quién se cruza. Los chicos se hacen grandes muy rápido, se creen invencibles. Y después pasan estas cosas”.
El fuero federal y la disputa judicial
El extraño episodio que sufrió el abuelo de Brenda y Morena, víctimas del triple crimen de Florencio Varela
La causa pasó al fuero federal, una decisión que generó diferencias entre los familiares de las víctimas. Algunos, como los parientes de Lara, se oponen al cambio.
Antonio, en cambio, respalda la medida: “Nosotros confiamos en la Justicia. Si el fiscal lo pidió, por algo es. Yo no entiendo por qué otros no quieren que pase al fuero federal. ¿Qué están queriendo tapar?”.
El fiscal busca determinar si el crimen fue una ejecución ordenada por una organización criminal, lo que justificaría la competencia federal. Las pericias continúan y las pruebas apuntan a un entramado de narcotráfico local con conexiones políticas.
A pesar del dolor, Antonio asegura que su familia no busca revancha: “Queremos Justicia, nada más. No odio a nadie. Pero lo que le hicieron a las chicas no puede quedar impune. Nadie tiene derecho a quitarle la vida a otro, y menos de esa manera”.
“Esto no fue un hecho aislado. Fue un mensaje. Y hasta que no se sepa quién lo mandó, nadie va a estar tranquilo”, afirmó.
María Corina Machado salió de la clandestinidad y se mostró en público por primera vez en Oslo
Tras salir de la clandestinidad en Venezuela, la líder opositora venezolana María Corina Machado reapareció en público en la madrugada del jueves (hora local) en el balcón
La líder opositora no llegó a tiempo para recibir su Nobel de la Paz en Noruega, pero finalmente huyó de Venezuela, donde era perseguida por el régimen de Maduro
Tras salir de la clandestinidad en Venezuela, la líder opositora venezolana María Corina Machado reapareció en público en la madrugada del jueves (hora local) en el balcón del hotel donde se hospeda en Oslo, adonde llegó horas después de la ceremonia del Premio Nobel de la Paz, galardón que recibió este año.
El Instituto Nobel había confirmado su arribo durante una conferencia improvisada en el hall del Grand Hotel, desde donde la dirigente, de 58 años, salió poco después a saludar a la gente que la aguardaba. Según pudo saber LA NACION, antes de mostrarse públicamente se reunió con su familia.
Machado no aparecía en público desde enero, cuando participó en una protesta en Caracas. Desde agosto de 2024 permanecía en la clandestinidad tras denunciar fraude en las elecciones realizadas un mes antes.
Pasadas las 2.20, salió al balcón mientras sonaba el himno venezolano y la multitud coreaba “libertad”. Visiblemente emocionada, descendió para saludar a los asistentes, trepó las vallas de seguridad y estrechó manos. Recorrió un pasillo delimitado por barreras mientras recibía muestras de afecto. Tras varios minutos, se despidió con un “hasta mañana” y regresó al hotel.
Corina Machado se mostró conmovida por el respaldo de los asistentesLise Åserud – NTB Scanpix
Por la intensidad del encuentro, la Nobel de la Paz no dio un discurso. En redes, solo escribió: “El abrazo que necesita toda Venezuela, gracias”. Está prevista una conferencia de prensa para este jueves.
Entre quienes viajaron a verla estaban periodistas y figuras políticas venezolanas en el exilio como Leopoldo López, Lilian Tintori y Antonio Ledezma.
Corina Machado trepó las vallas para saludar a los asistentes
Casi a las 3, volvió al hotel acompañada por su madre, Corina Parisca, llevando rosarios, estampitas de santos y banderas con mensajes de apoyo entregados por sus seguidores, que aguardaron para verla replicar el tradicional saludo desde el balcón del Grand Hotel.
Desde Argentina, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, la felicitó por redes: “Una historia de lucha, coraje y perseverancia que hoy se vuelve símbolo”.
Durante la noche del miércoles, la hija de referente de la oposición, Ana Corina Sosa Machado, salió al balcón de la suite que aguardaba a su madre mientras seguidores clamaban por la presencia de la Nobel y gritaban “libertad”, en medio de una fuerte incertidumbre sobre el paradero de Machado.
El hotel en el que se hospeda Corina Machado
En diálogo con la periodista venezolana Carla Angola, Ana Corina afirmó que su madre llegaría a la capital noruega después de la medianoche del jueves (20 en la Argentina) y les pidió a sus compatriotas que se encontraban en Oslo que se acercaran para recibirla.