Argentina tiene dos problemas, uno a cada extremo de la cancha: no logra liquidar los partidos y no consigue sostener los resultados. Así le ocurrió en sus últimos tres juegos, el último este lunes en el debut en la Copa América, donde volvió a empatar 1-1 con Chile. Como le había pasado hace 10 días ante el mismo equipo de Martín Lasarte, la albiceleste se puso en ventaja. Entonces Lionel Messi no había podido vulnerar de tiro libre a Claudio Bravo (sí lo había hecho de penal), pero en esta ocasión lo hizo. Metió un gran zurdazo con comba por sobre la barrera y la pelota se metió en el ángulo. Su excompañero en Barcelona voló todo lo que pudo, pero no pudo evitar el tanto. Iban 32 minutos y el partido se abría para Argentina, que dominaba y sometía a un Chile demasiado metido atrás. Pero aunque generó un montón de situaciones de peligro no consiguió concretar y así, una a una, fue dilapidando chances de asegurar un inicio con victoria. La Roja siguió peleando, se hizo fuerte en el medio y —aún con la ausencia de Alexis Sánchez por lesión— intentó inquietar de contraataque. Y en una de esas esporádicas llegadas consiguió un penal. Falta de Tagliafico sobre Arturo Vidal, el remate del capitán de Chile y el vuelo de Emiliano Martínez para atajarlo. La pelota tomó altura, dio en el travesaño y salió rebotada. La fue a buscar Eduardo Vargas y de cabeza puso el 1-1 a los 57′. Argentina tuvo 33 minutos para romper la igualdad, pero aunque lo intentó incluso con cambios ofensivos, fue incapaz. Y ese debe ser un llamado de atención. Le ocurrió por tercera vez consecutiva: dos ante Chile y otra frente a Colombia, en este último caso peor porque ganaba 2-0. La próxima prueba para la albiceleste será el clásico del Río de la Plata ante Uruguay, en el debut de la Celeste en la Copa América.
Fuente: Ovación Digital