«Asesino», «criminal de guerra» y ahora «carnicero». Ese es el último calificativo que ha puesto el presidente estadounidense, Joe Biden, a su homólogo ruso, Vladimir Putin, antes de pronunciar un discurso que la Casa Blanca anunció de «histórico». Y lo fue, pero impetuoso. Llamó a todas las democracias del mundo a luchar contra la autocracia y animó al pueblo ruso, a hacer lo propio. «Por el amor de Dios, este hombre (Putin) no puede permanecer en el poder», sentenció Biden verbalizando, por primera vez, lo que en muchas capitales ya se contempla. «Si mis palabras llegan a Rusia, les digo que el pueblo ruso no es nuestro enemigo», dijo Biden. El enemigo de los rusos es el régimen de Putin. «Mas de 200.000 rusos han abandonado en un solo mes el país. Eso lo dice todo», agregó. Sin embargo, después un funcionario de la Casa Blanca ha matizado las palabras de Biden y ha dicho que el presidente de Estados Unidos no estaba pidiendo un cambio de régimen en Rusia. «No estaba discutiendo el poder de Putin en Rusia, o el cambio de régimen», dijo el funcionario después del discurso de Biden en Varsovia, informó Reuters. Por su parte, el El portavoz principal del Kremlin desestimó el comentario de Biden, diciendo que los rusos eligen quién debería ser su líder. Cuando se le preguntó sobre el comentario del presiente de EEUU, el portavoz Dmitry Peskov dijo a Reuters: «El presidente de Rusia es elegido por los rusos». El presidente estableció en su discurso numerosos paralelismos históricos, empezando por Polonia, el país europeo más beligerante contra Putin y donde más tropas aliadas se han desplegado. «Durante años, Varsovia ha defendido la libertad. Fue una lucha entre la libertad y la opresión, entre la democracia y la autocracia», resaltó Biden parafraseando al Papa Juan Pablo II en los años 70 y al movimiento democrático que surgió en aquella época. «Ahora se trata de la lucha por la libertad de Ucrania y eso incluye el Estado de Derecho y la libertad de prensa», agregó en lo que pudo ser una indirecta a los actuales dirigentes polacos. Biden recordó el largo camino hasta que cayó el Muro de Berlín y aventuró que la batalla por Ucrania no será la última. «Pero Putin ha logrado todo lo contrario a lo que pretendía, más tropas de la OTAN cerca de sus fronteras, más unidad en la OTAN y más determinación a defender cada milímetro de nuestro territorio», destacó Biden y reiteró que «Putin no logrará sus objetivos» porque la invasión de Ucrania «fue un error estratégico». El presidente afirmó que EEUU comenzó a ayudar a la defensa de Ucrania antes de comenzar la guerra y lo seguirá haciendo el tiempo que sea necesario. Recordó las sanciones que EEUU y los aliados ha impuesto a Rusia. «Los oligarcas rusos tienen ahora que compartir el dolor de los demás. La economía rusa experimentará un declive en los próximos años» porque «Putin, ha devuelto su país al siglo XIX». Biden pronunció su discurso al aire libre, frente a una audiencia que de tanto en tanto estallaba en aplausos, y entre quienes se encontraban ministros ucranianos de Asuntos Exteriores, Dimitro Kuleba, y el Defensa, Oleksi Reznikov. Según medios estadounidense, la parte ucraniana habría pedido a Biden acelerar el suministro de armamento y explorar otras formas de apoyo a su lucha contra las tropas rusas. Ucrania necesita 500 misiles antitanque Javelin y otros tantos Stinger por día. El Gobierno de Kiev no ha renunciado a la creación de una zona de exclusión área , como tampoco Polonia, el país anfitrión y punta de lanza en Europa contra Rusia, a la entrega de cazabombarderos a Ucrania o al envío de una misión de paz de la OTAN. Biden y los aliados europeos han rechazo todas y cada una de esas propuestas, pero, según Polonia, siguen sobre la mesa y el ministro Kuleba aseguró en un tuit que la reunión con delegación de Estados Unidos permitiría «buscar soluciones prácticas en las esferas política y de defensa, para reforzar la capacidad de Ucrania de luchar contra la agresión de Rusia». La única frase que recogieron los micrófonos de su encuentro con los ministros ucranianos es que «la OTAN está más unida que nunca».
Fuente: El Mundo