El delantero uruguayo Santiago “Morro” García fue hallado muerto en el departamento que habitaba en la ciudad de Mendoza. El futbolista de 30 años cumplió una dilatada y exitosa trayectoria profesional y en el último tramo de su carrera jugó en Godoy Cruz. La fiscal de homicidios Claudia Ríos está al frente del caso e investiga la hipótesis del suicidio del futbolista uruguayo, quien se encontraba bajo tratamiento psiquiátrico desde hacía ya un largo tiempo y atravesaba un cuadro de depresión: por esa razón se encontraba en tratamiento psiquiátrico. El Morro estaba buscando nuevos destinos futbolísticos luego de sus divergencias con los directivos del Tomba, y en algún momento se especuló que podía recalar en Estudiantes de La Plata.
Con 18 años recién cumplidos (14 de septiembre de 1990), el 21 de septiembre de 2008, García anotó su primer gol oficial y fue por duplicado: hizo los dos tantos en la victoria 2-0 sobre Racing. Y desde entonces no paró de anotar, transformándose en figura clave para el título de 2009. Ese año fue convocado a la selección Sub 20 que disputó el Sudamericano en Venezuela y luego el Mundial en Egipto, certamen este último en el cual anotó un gol. En 2010, dirigido por Juan Ramón Carrasco, fue bicampeón uruguayo con el tricolor y en 2011, en una salida que por cierto fue bastante polémica, se marchó a jugar a Athletico Paranaense de Brasil, donde jugó apenas 18 partidos y convirtió 2 tantos. Al no ser tenido en cuenta, marchó hacia Turquía para enrolarse en 2012 a Kasimpasa. Allí tampoco trascendió, porque solo jugó 12 encuentros y convirtió dos goles. En 2013 retornó a Nacional, donde tuvo 14 presencias y no llegó a convertir. River Plate le abrió las puertas y allí el «Morro» volvió a explotar. Disputó 37 encuentros en dos temporadas, fue goleador del Apertura 2015 con 10 tantos y convirtió en total 13. Esto lo hizo salir nuevamente del país. Recaló en Godoy Cruz, donde a fuerza de goles se convirtió en ídolo. Jugó durante seis temporadas en el Tomba, del que se marcharía este año.
Fuente: La Capital y Ovación