El gobierno argentino dispuso ayer miércoles fuertes restricciones para enfrentar la nueva ola de contagios de COVID-19 que está golpeando a toda la región. El presidente Alberto Fernández decretó que, en las ciudades donde hay mayor riesgo epidemiológico, a partir de mañana viernes no se podrá circular entre las 24 y las 6 de la mañana. Además, los bares y restaurantes deberán cerrar a las 23. Estas medidas regirán hasta el 30 de abril. Las medidas, que afectarán a la Ciudad de Buenos Aires y a unos 40 municipios del conurbano bonaerense, también incluyen la suspensión de las actividades sociales en domicilios particulares. Además, no se podrán realizar reuniones sociales al aire libre de más de 20 personas y cerrarán los casinos, bingos, discotecas o cualquier salón de fiestas. Se suspenden también las prácticas recreativas de cualquier deporte en lugares cerrados donde participen más de 10 personas. Estas medidas se adoptan cuando Argentina está pasando por el peor momento de la pandemia, al igual que Brasil y Uruguay, con récords diarios de casos y fallecidos. En Uruguay, el presidente Luis Lacalle Pou anunció anoche la extensión de las medidas vigentes por el resto de abril. Ayer en Argentina se registraron 22.039 nuevos casos de COVID-19, récord desde el inicio de la pandemia, mientras que 199 personas fallecieron, para un total de 2.450.068 casos y 56.832 muertos. “Hemos entrado en la segunda ola. Las próximas tres semanas son muy importantes”, dijo ayer el presidente argentino Alberto Fernández. Y agregó: “No me gusta que se haga política con la pandemia. Solo en los últimos siete días los casos aumentaron un 36% en todo el país y un 53% en el AMBA”, el Área Metropolitana de Buenos Aires. Las restricciones totales a la circulación nocturna se aplicarán en todos los distritos y no solo para aquellos que están en “rojo” porque tienen indicadores sanitarios críticos. En las últimas dos semanas, según fuentes del Ministerio de Salud, los distritos que se encuentran en esta situación aumentaron de 48 a 87, lo que incluye casi 26 millones de personas. “En estos meses queremos cuidar la salud, cuidar la recuperación económica y cuidar todo lo que sea posible la presencialidad en las escuelas. Como Presidente de la Nación tengo la responsabilidad política de tomar las riendas y seguir conduciendo al país. Pero en estas circunstancias prima mi condición humana que me obliga a cuidar la vida y la salud antes que nada”, sostuvo Fernández, quien también suspendió los viajes grupales de egresados, de estudio y turísticos. La segunda ola llega en un momento delicado para el gobierno argentino, que buscará en las elecciones legislativas de octubre mantener su mayoría en el Congreso, pese a que su popularidad ha caído por la larga cuarentena del año pasado y por sus consecuencias sobre la economía. El analista político Jorge Giacobbe dijo que el Gobierno argentino no quiere arriesgarse a irritar a los votantes tan cerca de las elecciones legislativas de octubre. “Restricciones va a haber, pero el Gobierno entiende que no puede volver a hacer restricciones duras porque el clima social no se lo va a permitir después de haber sufrido una cuarentena tan estricta en 2020”, señaló. El presidente argentino busca acelerar su programa de vacunación atrasado por la falta de dosis, con el objetivo de tener todo el personal de salud y las personas de riesgo vacunadas antes del invierno. Con una contracción cercana al 10% el año pasado -el tercer año seguido de recesión-, el ministro de Economía, Martín Guzmán, alertó que la economía “no podría soportar” otro cierre total. La pobreza llegó a niveles del 42% en la segunda mitad del año pasado. A las restricciones a la movilidad anunciadas ayer, le seguirán otras de corte económico. Según informaron al diario La Nación de fuentes del equipo económico, no habrá reediciones de los programas que el año pasado se impulsaron ante las cuarentenas rígidas y extendidas. Más precisamente, no hay lugar para otro Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) para apoyar a monotributistas de bajos ingresos y trabajadores informales. Tampoco volverá el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) para sostener el empleo asalariado registrado en las empresas privadas. El foco, como sucedió en el primer bimestre del año, estará en ampliar el Programa de Recuperación Productiva II (Repro) a los sectores que se vean afectados por las medidas anunciadas ayer. Por otro lado, se trabajará en reforzar el presupuesto para el programa Becas Progresar, la Tarjeta Alimentar, habrá más bonos a jubilados y se ampliará, dijeron fuentes oficiales, el presupuesto para Desarrollo Social. “Estamos evaluando alternativas concretas”, contaron las fuentes sobre el análisis en tiempo real. En el Gobierno argentino no quisieron confirmar aún los sectores a los que serán dirigidos los refuerzos de los programas, pero señalaron que se trata de los “famosos críticos” en los que “hay que poner un ojo”, informó La Nación.
Fuente: El País (Montevideo)