“Muchas personas en nuestro país están viviendo tiempos muy difíciles porque la pobreza creció y la situación social y económica y psicológica es cada vez más compleja. Hay familias que vivían de su trabajo y ahora sienten que no lo tienen o que lo pueden perder” explicó Nicolas Meyer, director ejecutivo de Caritas Argentina, en el marco de la convocatoria organizada para la colecta anual de la entidad que se realizara este fin de semana. Durante el lanzamiento, el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina presentó un informe con los últimos datos que convalidan la percepción del directivo de Caritas. “Caen en la pobreza familias que siempre tuvieron trabajo, pero que hoy no les alcanzan sus ingresos”, se desprende de la presentación encabezada por Agustín Salvia, director del Observatorio. El texto estuvo focalizado sobre la situación social que abarcó áreas como pobreza, inseguridad alimentaria, brecha de acceso a la educación y hasta malestar psicológico. “Vemos que hay un componente más grave y más afectado que es la pobreza multidimensional estructural. Hoy constituye el 24% de la sociedad argentina. Es decir, uno de cada cuatro argentinos no es solo pobre por ingresos sino en uno o mas de las dimensiones de desarrollo humano”, resaltó Salvia. También destacó que “el 28% de la Argentina está liberada de la pobreza”. Según el informe la situación más grave es la del 70% del resto de la sociedad en donde “encontramos a la clase media baja, a los cuentapropistas y a los autónomos, entre otros. Allí 51% de ellos está afectado por la pobreza multidimensional” a lo que se agrava al analizar el segmento “bajo marginal” que depende de actividades informales. “El 77% está en situación de exclusión en materia de pobreza”, destacó el informe. En otro punto de la presentación se hizo referencia a la situación de la infancia en el país: “más de la mitad de los chicos son pobres, porcentaje que alcanza casi el 75% en el Conurbano bonaerense y otras zonas del país. En estos lugares, de cuatro chicos que se sientan a una mesa, solo uno come todos los días”. Además, se destacó que si en 2020 no se hubiesen implementado programas de transferencia de ingresos se hubiera llegado al 20% el porcentaje de la población en pobreza extrema y que esto se hubiera triplicado sin ningún tipo de asistencia. “Esas transferencias traen alivio, pero no necesariamente inclusión”, enfatizó Salvia. “Hubo una situación muy compleja, como se vivió en todo el país, pero más en los barrios populares. Por supuesto se encontró con diferentes situaciones vinculadas a lo habitacional, en primer lugar, los niños y los adolescentes que no tienen una casa con todas las comodidades y el espacio para poder hacer las tareas y conectarse con sus maestros”, destacó Meyer al ser consultado sobre cómo impactó la falta de asistencia presencial de los alumnos y maestros a las clases para recibir la asistencia que brinda Caritas en los barrios populares. “Nosotros, en general, mantuvimos los espacios educativos abiertos con muchas precauciones y mucho cuidado por nuestros voluntarios porque nos dimos cuenta que si no los chicos el único lugar que los recibía era la calle, en la esquina afuera y quedaban totalmente desconectados y alejados el vínculo educativo”, subrayó el directivo de Caritas Argentina. Luego agregó que “Queremos hablar que de ese vínculo, que no es sólo la conectividad, no es sólo recibir la fotocopia de las tareas y de las actividades que enviaba desde la escuela, sino que es estar con los maestros con sus compañeros y poder entender las situaciones particulares de educación”. Para dar respuesta a esta necesidad en los barrios populares, Meyer destacó que habría que partir “de una situación que bien se presenta en el informe al hablar de injusticia estructural”.
Fuente: La Prensa