Catorce personas fueron detenidas este sábado en Barcelona durante una nueva jornada de movilizaciones en la capital catalana y otras ciudades. Una más desde que el pasado día 16 de febrero se efectuó la detención del rapero Pablo Hasél. La manifestación en la ciudad arrancó pacíficamente a media tarde pero, como ha ocurrido en anteriores ocasiones, derivó en disturbios, esta vez si cabe de carácter más grave. En Barcelona, tres columnas de manifestantes procedentes de diferentes puntos de la ciudad confluyeron poco después de las 18.00 horas en la plaza Universitat para iniciar una nueva manifestación que pretendía denunciar la falta de libertad de expresión, los altos alquileres y la ley mordaza, entre otras reivindicaciones. Aunque la marcha en la que participaron unas 4.000 personas, según la Guardia Urbana, se inicio sin incidentes, al cabo de poco se iniciaron los altercados, esta vez ocurridos en la Rambla y sus alrederores, especialmente en el barrio del Raval. Hubo volcado de contenedores y la quema de alguno de ellos, el lanzamiento de algunos objetos a la línea policial y la ruptura de escaparates y cajeros automáticos. El episodio, sin duda, que hizo saltar todas las alarmas fue el incendio de una furgoneta de la Guardia Urbana mediante el lanzamiento de un cóctel molotov y de líquido inflamable. Se da la circunstancia que, en ese momento, un agente se encontraba dentro del vehículo sentado en el asiento del conductor. Pese al peligro, el agente finalmente resultó ileso. Los Mossos d’Esquadra detuvieron en Barcelona a 11 personas relacionadas con los disturbios de esta noche y la Guàrdia Urbana a tres más por destrozar y robar en un quiosco de la calle Bruc, en el Eixample. Uno de los detenidos estaría relacionado con el incendio de la furgoneta de la Guardia Urbana. Las reacciones políticas por otra jornada de violencia en la ciudad catalana no se han hecho esperar. El conseller de Interior, Miquel Sámper, defendió la unidad de orden público de Catalunya y dijo en la emisora Rac-1 que «no se puede suprimir la Brimo. Un país no se puede permitir no tener una unidad de orden público». Sámper fue rotundo en Catalunya Ràdio al afirmar que no ve «negociable» la disolución de esta unidad policial para formar gobierno, como exige la CUP. El conseller afirmó que peses a los diferentes actos violentos del sábado, esta vez «se consideró» que no eran necesarias bolas de foam para disolver a los manifestantes violentos, por lo que no se hizo ninguna carga. Sàmper tachó de muy graves los incidentes, en especial el incendio a una furgoneta de la Guardia Urbana con un agente dentro. «Si llega a explotar el coche de la Urbana hablaríamos de un muerto», lamentó. También habló en Rac-1 la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, de los incidentes ocurridos en la ciudad y en especial el que sufrió un coche de la Guardia Urbana, que fue incendiado con un agente dentro. «No tenemos que lamentar daños personales de milagro», afirmó Colau. «Las imágenes son contundentes. Intencionadamente, se lanzan líquidos inflamables para provocar un incendio en una furgoneta que puede explotar y encima con un agente (de la Guàrdia Urbana) dentro», dijo Colau. La alcaldesa aseguro que esta violencia «la protagonizan pocas decenas de personas que no representan ninguna mayoria social». Por su parte, la candidata a la presidencia de la Generalitat por la CUP, Dolors Sabaté ha dicho que «no sirve de nada» condenar los altercados como «si fuese la solución», lo que además, ha precisado, es «hipócrita». «Es una simplificación que seguramente tranquiliza muchas conciencias, pero que no resuelve el problema», aseveró. Sin embargo, ha objetado respecto a la quema de una furgoneta de la Guardia Urbana con un agente dentro que «el riesgo para la vida marca un límite».
Fuente: La Vanguardia