Portugal dio ayer por rota la coalición de gobierno de izquierdas, la llamada “jerigonza”, y se aboca a elecciones con dos años de anticipación. La votación, ayer tarde, de los presupuestos para el 2022 presentados por el primer ministro socialista, António Costa, dio el resultado que se auguraba la víspera, sin que toda una jornada de debate parlamentario aportara la menor novedad. El Bloque de Izquierda (BE) y el Partido Comunista (PCP) votaron en contra de los presupuestos tal como dijeron que harían. El principal partido de la oposición, el PSD (centroderecha), los liberales, los Verdes y el ultraderechista Chega votaron asimismo en contra, sumando con la izquierda 117 votos frente a los 108 de los socialistas. Tan solo cinco abstenciones, tres del partido animalista PAN y los de dos diputadas no adscritas daban un mínimo crédito al Partido Socialista. Si los presupuestos del 2021 se aprobaron gracias a la abstención de comunistas, verdes y el PAN, en esta ocasión fue la negativa del PCP a votarlos lo que precipitó que el presidente de la república, el conservador pero no tanto Marcelo Rebelo de Sousa, lanzara un órdago: o la “jerigonza” se pone acuerdo sobre los presupuestos o crisis de gobierno y elecciones anticipadas. Lo uno no condicionaba lo otro, pero António Costa se aprestó a recoger el guante y a afirmar que si perdía no por ello dimitiría. Ahora comienza un proceso de consultas que puede durar varias semanas, sin fecha límite. Una vez el presidente de la república publique el decreto de disolución las elecciones deben celebrarse en 60 días. De hecho, Rebelo de Sousa pidió al presidente de la Asamblea, Eduardo Ferro Rodrigues, que hablase con representantes de todos los partidos, cosa que hizo el martes. Tanto el Bloque de Izquierdas como los comunistas dijeron a Ferro que había alternativas a una disolución del Parlamento, lo que podía entenderse como una nueva propuesta por parte de los socialistas. Lo que siguió fue un continuo cruce de acusaciones y lamentos en el debate parlamentario, especialmente entre los socialistas y el Bloque, cuya coordinadora nacional, Catarina Martins, responsabilizó a António Costa de haber matado la “jerigonza” –la coalición de izquierdas que se ha sostenido mal que bien durante seis años– debido a su “obsesión por la mayoría absoluta”. Según el diario Público, la crisis política abierta tendrá costes electorales para los tres partidos, PS, BE y PCP, de los que podría beneficiarse la extrema derecha. En el caso del principal partido de la oposición, el PSD, todo depende de cómo resuelva su propia crisis interna, que ayer dio un nuevo paso por el hecho de que el presidente Rebelo hablara el martes con el aspirante a dirigir la formación, Paulo Rangel, para enfado del actual titular, Rui Rio. Ayer se especulaba con que las elecciones anticipadas se celebren no en enero como indican los cálculos sino en febrero para dar tiempo al congreso del PSD en enero. Rui Rio, que ve amenazado su puesto, dijo que las elecciones tienen que celebrarse “lo antes posible”. De todos modos, con las unas elecciones en enero, la Asamblea no vería un nuevo presupuesto antes de abril, probablemente.
Fuente: La Vanguardia