El Gobierno Nacional habilitó la reapertura de actividades culturales presenciales en zonas «de alto riesgo epidemiológico y sanitario» de todo el país, con protocolos sanitarios y un aforo del 50 por ciento para salas de teatro y 30 por ciento para cines. Luego de que el Gobierno porteño anunciara la apertura de las salas de teatro y cine con el 30 por ciento de aforo para el ámbito de la Ciudad a partir de este viernes, esta mañana el Gobierno Nacional anunció a través del Boletín Oficial la reanudación de «actividades en cines, teatros y salas de espectáculos de centros culturales» para las zonas del país que se encuentran en «alto riesgo» epidemiológico y sanitario y en situación de «alarma». La decisión establece que «en las salas de teatros y de espectáculos se permite un 50% de aforo, sin expendio de bebidas y comidas y en los cines se permite un 30 por ciento de aforo, con expendio de golosinas y bebidas, el que podrá ser aumentado conforme la situación epidemiológica y de conformidad con los protocolos vigentes». Además, se especifica que las personas afectadas al desarrollo de esas actividades deberán portar el Certificado Único Habilitante para Circulación-Emergencia Covid-19, en tanto el público que deba circular fuera de los horarios permitidos por cada jurisdicción por asistir a un espectáculo podrá «acreditar su condición con los tickets de acceso». Pero mientras desde el teatro comercial celebran el anuncio, representantes de salas independientes reaccionaron con cautela, reclamando ayuda estatal y advirtiendo que «no hay margen para otro cierre». Mientras fuentes del Ministerio de Cultura porteño confirmaron que la Ciudad arrancará con un aforo «del 30 por ciento y será progresivo», desde los espacios independientes aseguran que, para ellos, la «vuelta del teatro», si bien es mejor una sala abierta que una cerrada, es más un eslogan que una realidad. Los reclamos, en general, coinciden con que el anuncio porteño fue sorpresivo, que el aforo del 30 por ciento es insuficiente, que no hay resto económico tras haber adaptado a finales de 2020 las salas para cumplir con el protocolo y luego tener que cerrar. La mayoría, además, descree que la apertura, en invierno y con una situación epidemiológica compleja, vaya a ser definitiva.
Fuente: Télam