La fiscal de Flagrancia de 6° Turno, Ana Vallverdú, y la Dirección de Crimen Organizado investigaban la compra hecha por un mecánico de tres de los cuatro autos de alta gama del empresario y sindicalista argentino, Marcelo Balcedo, en el marco de un remate. En la subasta, realizada en el Ballroom del Radisson Victoria Plaza, el mecánico pujó por los coches y ganó. Cuando logró la compra, fue advertido que tenía que pagar una seña de US$ 164.000. En ese momento, el comprador señaló que pujó por los vehículos en representación de una persona de Nueva Palmira. Poco más tarde, el mecánico declaró a los investigadores de la Dirección de Crimen Organizado e Interpol: “Ese hombre de Nueva Palmira me dijo que cuando ganara la puja en el remate tenía que llamar a su hija y decirle que ella vaya a firmar la compra de los autos”. A su vez, la hija señaló a los policías que su padre “es un bebedor, tiene problemas psiquiátricos y carece del dinero para comprar esos autos”, según informó Canal 4 y confirmó El País. La Asociación de Rematadores trasmitió a la Policía que iba a presentar una denuncia penal, según dijo a El País una fuente del caso. En una primera etapa, el frustrado remate será indagado por la Justicia Penal. Pero es muy posible que el caso sea dirimido por la Justicia Civil. La subasta, dirigida por el rematador Mario Molina, se hizo por cuenta de la Junta Nacional de Drogas. La esposa de Balcedo, Paola Fiege, había declarado que pretendía comprar los autos. No obstante, Molina, dijo que Fiege estuvo dentro del público pero “no pujó por ninguno” de los cuatro vehículos subastados. Al ver que no se efectivizaba el pago de la seña, policías de la Dirección de Crimen Organizado, que estaban en Radisson Victoria Plaza, informaron a la fiscal Vallverdú sobre lo sucedido en el remate. Vallverdú dijo a El País que ordenó a la Policía que tomara declaraciones a los involucrados para ver qué escenario encontraba mientras aguardaba una denuncia penal formal. “La denuncia fue presentada hoy (por ayer) por la Junta Nacional de Drogas”, agregó la fiscal. A su vez, la Asociación de Rematadores del Uruguay también denunció el caso. El asesor legal de la Asociación de Rematadores entendió que hubo una presunta estafa en la subasta frustrada de los tres vehículos. La fiscal trasmitió además al Departamento de Depuración, Priorización y Asignación (DPA) que defina si la investigación debe continuar bajo la órbita de una Fiscalía de Flagrancia o si tendría que ser derivada a una Fiscalía Especializada en Delitos Económicos. Las fiscalías de Flagrancia indagan sobre delitos inferiores a los US$ 100.000. Por encima de esa cifra, los casos son derivados a las fiscalías Especializadas en Delitos Económicos. Dentro de un mes, la Asociación de Rematadores realizará una segunda subasta de los autos de Balcedo.
Fuente: El País (Montevideo)