En una votación unánime que coronó un largo trabajo de funcionarios, legisladores y organizaciones ambientales, el Senado convirtió en ley la creación del Parque y Reserva Nacional Ansenuza, el ecosistema ubicado en la región de la laguna Mar Chiquita que configura una de las maravillas naturales de la provincia de Córdoba. El proyecto recibió 60 votos a favor y ninguno en contra, en el marco de un paquete que también incluyó la creación de otros tres parques nacionales: Aconquija en Tucumán; Laguna El Palmar en Chaco; y Pre Delta en Entre Ríos. El Parque Nacional Ansenuza tendrá una superficie aproximada de 185.939 hectáreas que se encuentran dentro del espejo de agua de la Laguna Mar Chiquita, mientras que la Reserva Nacional estará conformada por 475.477 hectáreas, correspondientes a los humedales de los Bañados del Río Dulce y la parte norte de la laguna. Estas dos superficies conformarán la tercer Área Nacional Protegida en Córdoba, junto a Quebrada del Condorito y Traslasierra. Además, Ansenuza se convirtió en el parque nacional número 41 del país. En Miramar hubo festejos y caravana por la noticia. Los vecinos y autoridades aguardaban con ansias esta aprobación que sin lugar a dudas traerá beneficios turísticos a esta localidad del nordeste de Córdoba. La fundación Wyss dona 5,8 millones de dólares para crearlo. Facundo Fernández, director de la Regional Centro de APN (Administración de Parques Nacionales) explica que se debe tomar posesión real del parque y comenzar los trabajos técnicos como la zonificación, para determinar que sectores serán de uso público y cuáles para conservación. Entre las especies que allí habitan, las más famosas son los flamencos que conviven con los turistas sobre la playa de Miramar. La especie austral forma colonias de hasta 300 mil ejemplares. “Si algo le pasara a Ansenuza, colapsaría la población de flamencos”, había asegurado Lucila Castro, bióloga y directora de la ONG Natura International. “Eligen este lugar porque hay refugio y alimento en abundancia”. El 36 por ciento de las mil especies de aves que viven en Argentina están en Ansenuza. Otras aves que eligen “la mar” son los falaropos. Recorren casi 10 mil kilómetros para escapar del invierno en América del Norte. Un tercio de la población mundial del falaropo común visita Córdoba todos los años. Los vaivenes históricos del agua también muestran sus huellas en Miramar. Troncos petrificados con sal sobresalen del agua. Fueron los árboles de viejos hoteles de las décadas de 1920 a 1970, cuando Miramar era el principal destino turístico de Córdoba. Desde el aire se puede apreciar la inmensidad de esta pintura natural. En un sobrevuelo por el sur no se alcanzan a ver los límites de la laguna que tiene 100 kilómetros de ancho. Pero sí se observan las desembocaduras de los ríos Suquía y Xanaes. A 250 metros de altura, los flamencos, las cigüeñas, los biguás, las gaviotas y las garzas son sólo puntos en el manto de agua. En el monte y en los bañados, también hay pumas, corzuelas, pecaríes y otros mamíferos.
Fuente: La Voz del Interior