Las calles de Buenos Aires se convirtieron ayer sábado en epicentro de las protestas contra el Gobierno del presidente Alberto Fernández, en medio de una fuerte polémica tras conocerse que varias figuras cercanas al poder se habían vacunado contra el COVID-19 de manera privilegiada. Las protestas tuvieron lugar en varios puntos del país, aunque la más multitudinaria se vivió en la capital, donde los manifestantes abarrotaron la emblemática Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada -sede del Poder Ejecutivo-, y otras zonas del centro de la ciudad. “Hubo vacuna VIP para la gente de La Cámpora (agrupación de la juventud kirchnerista) y a los pobres viejos que se están muriendo no les dieron, se las robaron, y otra excusa no queda, por eso venimos a protestar, para que renuncien todos”, dijo a Efe el ciudadano Carlos Alberto Moreno. En la céntrica plaza porteña se concentraron ciudadanos y personalidades de la oposición, como el diputado Mario Negri, presidente del bloque de la Unión Cívica Radical y del interbloque Juntos por el Cambio en la Cámara de Diputados, quien destacó la “indignación” que vive la ciudadanía. “La gente tal vez se movilizó por indignación, porque en el Estado se han hecho muchas cosas, y es cierto que faltaban vacunas, pero lo que sobraba y sobra es inmoralidad política en el Gobierno”, afirmó en declaraciones al canal TN. Negri añadió que “cualquier argentino de los 10.000 que se murieron desde que se empezó a vacunar puede pensar que a lo mejor un familiar si tenía una cuña se salvaba”. También asistieron personalidades de otras áreas, como el actor Luis Brandoni, reconocido opositor al Gobierno, quien tildó de “vergüenza” lo que sucedió con las vacunas. “Otra vez manifestando pacíficamente las aspiraciones republicanas que tenemos la mayoría de los argentinos”, dijo. Además del escándalo por las vacunas, los asistentes protestaron por otros asuntos vinculados con el Gobierno, como la corrupción, de la que acusan especialmente a la vicepresidenta Cristina Fernández, quien tiene numerosas causas judiciales abiertas por este motivo, o las pensiones que reciben los jubilados. La semana pasada se dio a conocer el escándalo conocido en el país como “vacunación VIP”, por el que varias personalidades afines al Gobierno recibieron la vacuna saltándose el orden establecido, ante lo que el ministro de Salud, Ginés González García, renunció al cargo y su puesto lo ocupó Carla Vizzotti, quien había sido hasta la fecha secretaria de Acceso a la Salud. El propio Gobierno dio a conocer una lista con 70 personas que formaron parte de esta vacunación irregular, entre las que se encuentran el expresidente Eduardo Duhalde (2002-2003) y su familia y dirigentes peronistas como Carlos Zannini y Daniel Scioli. También figuran miembros del Gobierno como el canciller Felipe Solá y el ministro de Economía Martín Guzmán, aunque estos entran en la categoría de “personal estratégico”, que según el plan del Gobierno ocupaban el último de los 7 grupos prioritarios para el acceso a la vacuna. La Justicia abrió una investigación, a la que el presidente Alberto Fernández se refirió durante su reciente visita a México para definirla como “payasada”. “El hecho es suficientemente grave como para que un ministro de la talla de Ginés González García haya tenido que dejar su cargo, pero terminemos con la payasada: que los fiscales y jueces hagan lo que deben. No existe un delito por vacunar a alguien que se adelantó en la fila. No se pueden construir delitos graciosamente”, destacó. rgentina superó ayer sábado los 2.100.000 casos de coronavirus COVID-19, después de que se reportaran 5469 contagios en las últimas 24 horas. Según los datos oficiales, el país es el 12° con mayor número de contagios, con 2.104.197. De ese total, ya se recuperaron 1.899.087 y solo son casos activos 153.164 infectados. En base a los datos actualizados ayer de tarde en la Sala de Situación Coronavirus online del Ministerio de Salud de la Nación, los centros de salud ingresaron en el Sistema Nacional de Vigilancia en Salud (SNVS) 59 muertos para llegar a 51.946 y quedar al borde de los 52.000 fallecidos por la pandemia.
Fuente: El País (Montevideo)