Tras Malta en 2021 y Luxemburgo el año pasado, Alemania se ha convertido este lunes en el mayor país de la UE en legalizar el uso recreativo del cannabis, con una reforma que ha levantado tantas expectativas como temores. A medianoche, hora de los primeros porros «legales», varios centenares de personas celebraban el cambio de ley con volutas de humo frente a la emblemática Puerta de Brandeburgo, en pleno corazón de Berlín, según pudo ver un periodista de la AFP.
Niyazi, de 25 años, en medio de una multitud joven y alegre, dijo que veía la despenalización como «un poco de libertad extra». Ahora se permite la posesión de hasta 25 gramos de cannabis seco en lugares públicos, así como el cultivo doméstico de hasta 50 gramos y tres plantas por adulto, un enfoque diametralmente opuesto al de Francia y distinto al de Holanda, donde el consumo de hachís no es legal pero se tolera, sobre todo a través de los «coffeeshops».
Paradójicamente, en Alemania habrá que esperar otros tres meses para poder comprar legalmente la droga, a través de un Club Social de Cannabis, por lo que Georg Wurth, representante de la Federación Alemana del Cáñamo, ha advertido mientras tanto que, a pesar de la legalización, «los consumidores no deben decir a la policía dónde compraron su cannabis» si les paran por la calle, «porque a partir del 1 de abril, en principio, sólo se podrá comprar hachís en un Club Social de Cannabis».
Estos clubes, una especie de jardines de cannabis compartidos, podrán cultivar la droga en una parcela al aire libre, en un invernadero o en un edificio deshabitado. Serán controlados al menos una vez al año por las autoridades y cada asociación podrá acoger, por una cuota de socio, a un máximo de 500 personas que residan en Alemania desde hace al menos 6 meses. Según el Gobierno, la nueva legislación, fervientemente deseada por los ecologistas y liberales de la coalición del canciller socialdemócrata Olaf Scholz, debería permitir luchar más eficazmente contra el tráfico.
El ministro de Sanidad, Karl Lauterbach, considera que la política de prohibición ha fracasado, y recuerda regularmente que países como Canadá, que han aplicado la legalización, han logrado reducir el mercado negro, pero muchas asociaciones médicas temen un aumento del consumo, sobre todo entre los jóvenes. Hasta los 25 años, el consumo de cannabis entraña mayores riesgos para el cerebro, aún en desarrollo, según los expertos, que señalan en particular el peligro de desarrollar trastornos psicóticos como la esquizofrenia.
Fuente: Diario El Mundo (España)