Emiliano “Dibu” Martínez, arquero y figura de la Selección Argentina campeona mundial, tuvo un imponente homenaje en su ciudad. Fueron más de 100 mil las personas que desde temprano se acercaron al Arena Fest para homenajear al campeón. La concentración comenzó después del mediodía y todo fue alegría mientras se esperaba la llegada de “Dibu”. Carteles, banderas, camisetas, cánticos y muchas muestras de afecto para este ídolo reciente que ya se ganó el corazón de toda la ciudad.
Con bandas de música como Séptimo Día y La Banda de Wally, y una animación dinámica se matizó la ansiedad de la previa. Poco después de las 17.35, mientras muchos padres y madres marplatenses recorrían negocios céntricos en busca de una camiseta del héroe marplatense (el stock se agotó en pocos días), Emiliano Martínez llegó al escenario ubicado en el Paseo Hermitage. Lo esperaba su familia, chicos del fútbol infantil de los clubes donde jugó en la ciudad, más de 300 periodistas de todo el país y una multitud que explotó al verlo llegar.
Con remera blanca y pantalón negro, subió al escenario y ante un grito ensordecedor, saludó dijo unas palabras, agradeció y rápidamente se sentó sobre uno de los parlantes para ver un resumen de su actuación en el Mundial. La proyección del video se vivió con gran intensidad: cada intervención del “Dibu” se festejó como si fuera en vivo y en directo. Así, los marplatenses revivieron el Mundial con la misma euforia con la que disfrutaron los partidos en el Arena Fest.
La presencia de los chicos de General Urquiza, Talleres y San Isidro en el escenario lo hizo retroceder al “Dibu” a los días en los que soñaba con ser futbolista. “Me fui a los 12 a Independiente, quería ser jugador profesional. Después partí a los 17 a Inglaterra y cuando empecé en la Selección mi sueño fue traerle un título a mi ciudad. Le di la Copa América, le ganamos la Recopa en Wembley a los campeones de Europa, y también a los últimos campeones del mundo en Qatar”, resumió.
Ante la euforia del público, el arquero del Aston Villa respondió una serie de preguntas del conductor Adrián Maucci. Sobre su atajada memorable en el minuto 123 de la final, dijo que fue “increíble porque veníamos 70 minutos controlando el partido, creo que fue uno de los partidos que mejor jugamos, hicimos un penal que vino de la nada ellos se agrandaron y tuvieron chance de ganarlo, pero hasta que la pelota no entre, no hay que festejar”. También recordó el momento de los penales y su “batalla psicológica”.
“Es algo que me sale del momento, sé que en los penales me hago fuerte y que la gente de ellos me respeta, lo sé porque jugadores rivales me lo han dicho”, contó. Además, se refirió al diálogo que tuvo con Aurélien Tchouaméni durante la infartante definición. “Cuando atajo el primer penal en una final del mundo, sé que el otro chico iba a estar muy nervioso y le traté de jugar mentalmente, tratando de tirarle la pelota lejos, hablándole y la tiró afuera… se cagó todo”, contó y arrancó una ovación.
Luego, mientras el escenario lucía con cada vez más gente, “Dibu” agradeció el apoyo de la ciudad en cada partido, y dijo que el equipo nacional jugaba “por la gente”. También marcó que gracias al aliento, “cuando las piernas no daban, el corazón daba un paso adelante” Sobre el final, se permitió bromear con el proyecto lanzado en redes sociales para que se instalara una estatua suya montando uno de los famosos lobos marinos de La Rambla marplatense: “Si la gente me pide a cocochito, que sea a cocochito”.
Ya en el cierre, dejó un mensaje para los más chicos, a quienes alentó a que “tengan el sueño de lograr la cuarta” Copa del Mundo para el país. “Tener la tercera estrella y ser el primer marplatense en lograrlo no solo es un orgullo para mí sino para todos los chicos, los arqueritos, que tengan el sueño de lograr la cuarta”, cerró. Después, recibió más saludos, se sacó algunas fotos y ante un aplauso generalizado, dejó el escenario del Arena Fest donde recibió una muestra de afecto de la que difícilmente se pueda olvidar algún día.
Fuente: La Capital (Mar del Plata)