El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, compareció finalmente este martes, casi 48 horas después de confirmarse su derrota en las elecciones del domingo, para reconocer solo implícitamente la victoria de su rival, el exmandatario progresista, Luiz Inácio Lula da Silva, a quien no felicitó ni citó en un breve discurso pronunciado en el palacio de la Alvorada de Brasilia.
Bolsonaro desautorizó también implícitamente a los camioneros que bloquean las carreteras de Brasil. Las manifestaciones «siempre serán bienvenidas, pero nuestros métodos nunca serán los de la izquierda», dijo el mandatario, que agradeció los votos recibidos el domingo. En realidad, los bloqueos de carretera en Brasil asi como actos de violencia en los últimos años han sido en su gran mayoria de la derecha.
A continuación, compareció el ministro de la Casa Civil (Presidencia), Ciro Nogueira, y anunció el inicio del proceso de transición entre el Gobierno y el equipo de Lula, quien ha designado al vicepresidente electo, Geraldo Alckmin. Más de 200 carreteras siguen bloqueadas esta tarde en Brasil por grupos de camioneros y otros integrantes de las bases radicales del presidente de extrema derecha Jair Bolsonaro que no aceptan la derrota en las elecciones del pasado domingo.
Ante el silencio de Bolsonaro, que, en su breve intervención, no reconoció de forma clara la victoria del candidato de izquierda, Luiz Inácio Lula da Silva, estos grupos radicales, convocados rápidamente a través de redes sociales, esperaban una declaración presidencial antes de retirar o intensificar el reto al proceso democrático, según portavoces espontáneos de los grupos.
Todo indica que Bolsonaro esperaba, a su vez, comprobar el alcance de las protestas, antes de decir si va a adoptar una estrategia de no reconocimiento y desestabilización basado en el precedente sentado por Donald Trump tras su derrota en el 2020. Pero Bolsonaro no cuenta con el mismo apoyo en el establishment político conservador que el que tuvo Trump. Casi todos los poderes políticos, los presidentes de la mayoría en la Cámara y el Senado, los gobernadores en los estados más grandes y hasta ministros del propio gobierno como el ex vicepresidente y militar Hamilton Mourao, han reconocido la victoria de Lula.
Fuente: La Vanguardia