Tres alumnos del sexto año del colegio Cristo Rey de Córdoba Capital resultaron con quemaduras en distintas partes del cuerpo por la combustión que se provocó durante un experimento fallido en una clase de química. Según relató la directora del establecimiento ubicado en barrio General Bustos, el incidente se habría originado a raíz de la combustión de alcohol y terminó afectando manos, cuello y rostro en los dos alumnos que permanecen en el Instituto del Quemado.
“Ocurrió mientras alumnos de sexto año realizaban un experimento”, precisó la directora Alejandra Olmos a Mitre Córdoba y resaltó que se encontraban con la docente de la materia. Aparentemente, la combustión se habría producido por “imprudencia de un estudiante que no habría acatado todas las indicaciones de la docente”, dijo la directiva. Ocurrió en el colegio Cristo Rey. Los estudiantes asisten al sexto año y recibieron quemaduras en manos, cuello y rostro.
“Estamos a la espera del diagnóstico. Fueron afectados en las manos, el cuello y el rostro de una de las chicas”, agregó. A raíz del incidente, se suspendieron las clases este martes en el colegio. Bomberos que trabajaban en el lugar precisaron que tras la combustión se activaron los extintores del laboratorio de química y ello evitó que las llamas se propaguen.
Además, los efectivos detallaron que fueron tres los alumnos asistidos por quemaduras a raíz del incidente. Uno de ellos fue dado de alta, mientras que otro estaba fuera de peligro. En tanto, una tercera estudiante identificada como Micaela Cuello permanecía en terapia intensiva. Daniel Cuello, papá de la alumna, confirmó que su hija permanece bajo cuidados intensivos en el Instituto del Quemado.
“Estoy mal, mal porque mi hija está en terapia intensiva, dormida”, dijo a Cadena 3. “Tenían que hacer un trabajo y el colegio no tuvo presente esto, se quemó la cara, los brazos, los hombros, la garganta, el colegio un desastre, todo el tiempo molestando, pidiendo plata y no había una profesora prestando la atención”, agregó. Por último, lamentó: “Tiene destruida la cara mi hija”.
Fuente: La Voz del Interior