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El Senado aprobó la Ley Bases

La Cámara alta tardó más de 12 horas en votar la iniciativa. La primera votación terminó empatada 36 a 36 y la vicepresidente Victoria Villarruel desempató a favor del proyecto con una arenga que provocó un griterío desde la bancada peronista.

Tras un largo debate del que participó más de medio centenar de oradores, la Cámara de Senadores aprobó en general el proyecto de “Ley de bases”. Treinta y tres kirchneristas, dos legisladores de Santa Cruz y el radical Martín Lousteau votaron contra la iniciativa, mientras los libertarios, el resto de los radicales, el PRO y los partidos provinciales lo hicieron a favor.

Acto seguido empezó una votación en particular trabajosa porque el gobierno aceptó cambios hasta última hora para conseguir el apoyo necesario. Después el gobierno esperaba poder mantener el quórum para aprobar la reforma tributaria.

Se esperaba que la sesión se prolongase hasta entrada la madrugada. El debate se caracterizó por el uso de un lenguaje agresivo por parte de la oposición en el recinto y un clima de violencia en el exterior, donde activistas políticos y grupos gremiales chocaron con las fuerzas de seguridad.

Los incidentes comenzaron cuando grupos de manifestantes intentó cortar el tránsito, apedreó a la policía, incendió vehículos y debieron ser dispersados por efectivos de la Prefectura. De los enfrentamientos también participaron diputados peronistas que denunciaron más tarde haber sido reprimidos por las fuerzas de seguridad.

Los ataques callejeros fueron un intento fallido impedir la sesión. A lo largo del debate Unión por la Patria intentó voltear la ley en dos oportunidades. En una pidió la vuelta a comisión del dictamen del oficialismo; en la otra, mientras se producían los incidentes en la calle, reclamó un cuarto intermedio para averiguar lo que ocurría.

En ambos casos fracasó. El libertario Bartolomé Abdala abrió la discusión de los 10 títulos, 31 capítulos y 232 artículos del proyecto con sanción de Diputados. Sostuvo que representaba la voluntad de cambio de la mayoría de los votantes y que el texto inicial del Poder Ejecutivo había recibido muchos aportes de la Cámara baja por lo que debía ser considerado una ley del Congreso.

Pero lo relevante de su discurso fue menos la apología de la iniciativa oficial que el anuncio de las modificaciones que se le introducirían para facilitar su sanción, entre ellas, la supresión del capítulo que eliminaba la moratoria previsional y el abandono del intento de privatizar Aerolíneas Argentinas, el Correo Argentino y la TV Pública.

También aceptó el oficialismo sacar de los organismos estatales a ser reorganizados o suprimidos los dedicados a actividades culturales como el Incaa. Otro cambio consistió en no suspender las obras públicas a las que les falte el 20% para estar completada o cuente con financiamiento internacional.

Acto seguido el radical Martín Lousteau anunció su rechazo a la norma porque significaba “darle a las grandes empresas todo ahora y para siempre”, mientras “a los jubilados se les pedía esperar”. Aseguró que él nunca había votado facultades delegadas y que no lo haría en este caso y que su posición no era ni de “seguidismo bobo”, ni obstruccionista.

Por el kirchnerismo, la catamarqueña Lucía Corpacci admitió que había votado antes delegación de facultades para gobiernos kirchneristas, pero que con Javier Milei no lo haría porque dárselas a un presidente “cruel” era “peligroso”. La que reflejó más cabalmente la furia opositora fue la fueguina Cristina López que calificó a Milei de “enfermo mental” y pidió una ley para proteger al pueblo de presidentes como él.

Consideró que el peronismo debería “pensar seriamente en hacerle juicio político” y sostuvo que quienes votasen a favor de la ley de bases serían “traidores a la patria”. Otro exponente del malhumor que se extendía en los bloques de Unión por la Patria ante una eventual derrota legislativa fue Oscar Parrilli que llamó varias veces “senador prófugo” a un miembro del bloque libertario que quería interrumpirlo.

Fuente: Diario La Prensa

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María Corina Machado salió de la clandestinidad y se mostró en público por primera vez en Oslo

Tras salir de la clandestinidad en Venezuela, la líder opositora venezolana María Corina Machado reapareció en público en la madrugada del jueves (hora local) en el balcón 

La líder opositora no llegó a tiempo para recibir su Nobel de la Paz en Noruega, pero finalmente huyó de Venezuela, donde era perseguida por el régimen de Maduro

Tras salir de la clandestinidad en Venezuela, la líder opositora venezolana María Corina Machado reapareció en público en la madrugada del jueves (hora local) en el balcón del hotel donde se hospeda en Oslo, adonde llegó horas después de la ceremonia del Premio Nobel de la Paz, galardón que recibió este año.

El Instituto Nobel había confirmado su arribo durante una conferencia improvisada en el hall del Grand Hotel, desde donde la dirigente, de 58 años, salió poco después a saludar a la gente que la aguardaba. Según pudo saber LA NACION, antes de mostrarse públicamente se reunió con su familia.

Machado no aparecía en público desde enero, cuando participó en una protesta en Caracas. Desde agosto de 2024 permanecía en la clandestinidad tras denunciar fraude en las elecciones realizadas un mes antes.

Pasadas las 2.20, salió al balcón mientras sonaba el himno venezolano y la multitud coreaba “libertad”. Visiblemente emocionada, descendió para saludar a los asistentes, trepó las vallas de seguridad y estrechó manos. Recorrió un pasillo delimitado por barreras mientras recibía muestras de afecto. Tras varios minutos, se despidió con un “hasta mañana” y regresó al hotel.

Corina Machado se mostró conmovida por el respaldo de los asistentes
Corina Machado se mostró conmovida por el respaldo de los asistentesLise Åserud – NTB Scanpix

Entre quienes viajaron a verla estaban periodistas y figuras políticas venezolanas en el exilio como Leopoldo LópezLilian Tintori y Antonio Ledezma.

Corina Machado trepó las vallas para saludar a los asistentes
Corina Machado trepó las vallas para saludar a los asistentes

Casi a las 3, volvió al hotel acompañada por su madre, Corina Parisca, llevando rosarios, estampitas de santos y banderas con mensajes de apoyo entregados por sus seguidores, que aguardaron para verla replicar el tradicional saludo desde el balcón del Grand Hotel.

Desde Argentina, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, la felicitó por redes: “Una historia de lucha, coraje y perseverancia que hoy se vuelve símbolo”.

Durante la noche del miércoles, la hija de referente de la oposición, Ana Corina Sosa Machado, salió al balcón de la suite que aguardaba a su madre mientras seguidores clamaban por la presencia de la Nobel y gritaban “libertad”, en medio de una fuerte incertidumbre sobre el paradero de Machado.

El hotel en el que se hospeda Corina Machado
El hotel en el que se hospeda Corina Machado

En diálogo con la periodista venezolana Carla Angola, Ana Corina afirmó que su madre llegaría a la capital noruega después de la medianoche del jueves (20 en la Argentina) y les pidió a sus compatriotas que se encontraban en Oslo que se acercaran para recibirla.

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