La tensión entre Roma y París se ha disparado con el paso de las horas. Tras 20 días de pulso a la UE del nuevo gobierno liderado por la ultraderechista Giorgia Meloni para que acojan a los cientos de migrantes a bordo de varios barcos de rescate de las ONG que esperan un puerto frente a sus costas, finalmente Francia ha anunciado este viernes que recibirá al ‘Ocean Viking’ de SOS Mediterranée, con bandera francesa y 230 migrantes a bordo.
«La situación es realmente crítica. Esta mañana hemos tenido que evacuar a tres personas en situación de emergencia al hospital de Córcega. Quedan 230 supervivientes a bordo, incluyendo 56 menores. Hay 17 personas que necesitan atención médica urgente. Llevan 21 días a bordo y todo el mundo está agotado. Tras el anuncio de Francia están aliviados de que pronto vayan a tener una solución», afirma Louise Guillaumat, vicedirectora de operaciones de SOS Mediterranée.
Según informa la ONG, el ‘Ocean Viking’ llegará previsiblemente mañana la ciudad portuaria de Tolón, designada por las autoridades francesas, en el sur del país. La decisión de París de proporcionar un puerto seguro ante la negativa italiana y la insostenible situación humanitaria a bordo de la nave de la ONG francesa ha sido tomada «con carácter excepcional», advirtió el ministro francés de Interior, Gérald Darmanin. «El Gobierno italiano es el que sale perdiendo», añadió Darmanin, quien adelantó que la actitud de Roma tendrá «consecuencias extremadamente fuertes en la relación bilateral» y con el resto de socios de la Unión Europea.
Estas sanciones al Gobierno de Meloni pasan por que París suspenda con Italia, «con efecto inmediato», el acuerdo europeo de recolocación por el que diferentes países de la UE se repartían los migrantes rescatados del mar por barcos humanitarios. Las consecuencias de la ruptura de este pacto de solidad, informó Darmanin, se traducirán en la parálisis del envío desde Italia a Francia de 3.500 migrantes previsto de aquí al próximo verano.
El ministro de Interior francés fue más allá y pidió a los demás socios europeos que rubrican el acuerdo que sigan sus pasos y ‘rompan’ con Italia, en especial Alemania. Desde SOS Mediterranée observan con preocupación la respuesta francesa a la crisis con Italia. «Es el peor momento para debilitar el mecanismo de recolocación, es una verdadero error por parte de París. Es intolerable e ilegal que Italia no permita el desembarco en sus costas, pero esto no le da el derecho a Francia a salir del mecanismo de solidaridad europea», critica Guillaumat.
Fuente: El Mundo