El rey Carlos III ha sido coronado, a los 74 años, en la abadía de Westminster por el arzobispo de Canterbury, Justin Welby, en una ceremonia donde asistió la familia real a pleno, incluido el príncipe Harry. En un día histórico para el Reino Unido, el hijo de la reina Isabel II, finalmente, se convirtió en monarca. La ceremonia comenzó a las 7, hora argentina. Entre los 2300 invitados que estuvieron en la abadía de Westminster, se encontraba el presidente de Brasil, Lula Da Silva; la primera dama de Estados Unidos, Jill Biden; y cientos de representantes de la sociedad civil británica, además de las casas reales europeas.
Pese a la persistente lluvia, miles de admiradores se agolparon en las calles de Londres, a lo largo del recorrido de la carroza real, para saludar a los monarcas. Los británicos vieron coronarse a un nuevo rey después de setenta años. El 2 de junio de 1953, pasado casi un año y medio por la muerte de su padre, Jorge VI, Isabel II fue coronada. La suya fue la última coronación del siglo XX en Gran Bretaña, en el inicio del reinado más largo de su historia, y que duró hasta su muerte, el 8 de septiembre de 2022.
Al terminar la ceremonia de coronación, los nuevos monarcas, Carlos III y Camila, salieron de la Abadía de Westminster y recorrieron las calles de Lonvres en la «Gold State Coach», o Carroza de Oro, construida en 1762, en lo que es la Procesión de la Coronación hasta el Palacio de Buckingham. Carlos III llevaba los atributos que le fueron entregados: la Supertúnica, el Orbe del soberano, el Anillo de la Coronación, el Cetro del Soberano con la Cruz y el Cetro del Soberano con la Paloma. En el trayecto eran saludados por las personas que se agolparon en las calles para verlos pasar.
Antes que Isabel II, y en el siglo pasado, hubo apenas cuatro coronaciones, aunque las dos anteriores a la monarca ocurrieron con pocos meses de diferencia. En 1901 murió Victoria y el rey pasó a ser Eduardo VII. A su muerte, en 1910, subió al trono Jorge V. Tras su muerte en 1936, le tocó a Eduardo VIII. El primogénito arrastraba, como príncipe de Gales, una vida de playboy, y anunció la intención de casarse con Wallis Simpson, una estadounidense que no solamente no pertenecía a la realeza, sino que además arrastraba dos divorcios.
Eduardo VIII decidió abdicar en diciembre de 1936 (otro motivo de fondo era su inocultable filonazismo) y así, el nuevo rey fue su hermano, el duque de York, que tomó el nombre de Jorge VI. Era el padre de Isabel y abuelo de Carlos III. Vale decir: la abdicación alteró la línea sucesoria. Eduardo se casó con Wallis y no tuvieron hijos. Entre las excentricidades que rodean a la monarquía hay una que llama particularmente la atención: las 15 naciones que tienen al Rey Carlos III formalmente como jefe de estado.
Podría pensarse que se trata de pequeñas islas caribeñas recicladas como paraísos fiscales al estilo de las Bahamas. Entre las 15 naciones figuran Canadá, Australia, Jamaica y Nueva Zelanda: créase o no, el jefe de estado de estos países es el monarca británico. Todos forman parte de la anacrónica Mancomunidad de Naciones creada en 1949 durante el proceso de descolonización global que siguió a la segunda guerra mundial.
Fuente: Página/12