La justicia civil ordenó que el Estado provincial indemnice con más de $13 millones a la familia de Paula Toledo (19), la joven víctima de un abuso sexual grupal que terminó su muerte, en octubre de 2003 y que, al presente, los autores del asesinato no han sido condenados. Así lo ordenó esta semana Tribunal de Gestión Judicial Asociada n° 1 de la Segunda Circunscripción al considerar que “entre los diversos hechos que han demorado en resolver quiénes fueron los autores del delito de violación y posterior muerte de Paula Toledo se pueden mencionar la entrega de ropa de Paula, las deficiencias de la labor del Cuerpo Médico Forense, las de las medidas adoptadas por la policía, que debieron haber sido dirigidas por las instrucciones del poder judicial”. La demanda inicial realizada por la madre de Paula, Nuri Ribotta, y sus hijos era, inicialmente, por la suma de $18.354.600, indicaba que “las malas actuaciones de la policía y de la justicia derivaron en anulaciones del juicio y dilaciones de la causa”. Además, señalaba “la pérdida de custodia de pruebas y destrucción de las mismas, mencionando diversos hechos como la actuación del Cuerpo Médico Forense, pérdida de botella con restos hemáticos, acceso de cualquier persona al lugar del hecho y actuaciones en pos de garantizar la impunidad de los victimarios”.
Frente a la demanda, ahora la justicia civil ordenó que la Provincia le pague a Antonia Nuri Ribotta la suma de $6.600.000 y a los hermanos convivientes, Julián Darío Toledo y William Roque Toledo, la suma de $3.300.000 para cada uno, además de intereses del 5%. El fallo considera que el Estado provincial fue responsable de que se produjera una demora en arribar a una sentencia válida y que se produjo perdida en la custodia de las pruebas y destrucción de las mismas. La muerte de Paula -un caso que desde la perspectiva actual ameritaría la caratula de femicidio, delito que tiene como pena la prisión perpetua- es un verdadero escándalo judicial y no sólo por la demora en su resolución. Es que el crimen fue investigado de forma abiertamente negligente: no se recogieron pruebas fundamentales de la escena de crimen –la chica fue torturada con cigarrillos y no se resguardaron las colillas-, se desecharon muestras de semen y sangre y hasta se llegó a lavar el cuerpo de la joven antes de que se terminara la necropsia. Luego, la ropa que tenía Paula cuando fue asesinada fue “donada” a una institución de beneficencia.
Fuente: Los Andes (Mendoza)