Una horda de varios miles de bolsonaristas irrumpió este domingo por la tarde en Brasilia en el corazón político de la república brasileña, las sedes de la presidencia, el Parlamento y el Supremo Tribunal de Justicia. Envueltos en la bandera nacional y a menudo ataviados con la camiseta de la selección de fútbol, a cara descubierta, los seguidores del expresidente ultraderechista, Jair Bolsonaro, ocuparon los más simbólicos edificios del país y cometieron actos de vandalismo.
Desde el estado de São Paulo el actual jefe del Estado Lula da Silva anunció el castigo de los “fanáticos fascistas” y dictó las órdenes para que el poder federal restableciese de inmediato el orden, con fuertes críticas al gobierno de Brasilia. El asalto a las principales instituciones de la democracia brasileña se produjo prácticamente dos años después de que centenares de ultraderechistas estadounidenses ocuparan el Capitolio de Washington para evitar que Joe Biden tomara posesión del cargo.
También se produce solo una semana después de que Lula da Silva accediera a la presidencia de este país al frente de un gobierno de coalición, pero en el que domina el Partido de los trabajadores, de izquierdas. El asalto se produjo después de semanas de advertencias sobre el potencial golpista de los miles de partidarios de Bolsonaro que desde el 30 de octubre ocupaban plazas y bloqueaban carreteras como rechazo a la victoria electoral de Lula.
La comparecencia de un muy irritado Lula, desde una ciudad que sufrió recientes inundaciones, se produjo sobre las seis de la tarde de Brasil. Culpó directamente a su antecesor, Bolsonaro, al que se refirió como el “genocida”, por su papel en la pandemia. Declaró que la investigación irá hasta el fondo, para hallar a los responsables, y afirmó que había grabaciones de proclamas del expresidente a los concentrados. Poco después, la policía empezó a recobrar el control de los edificios y de la plaza que comparten, la de los Tres Poderes.
Hasta el momento se han producido unas 200 detenciones, informó el ministro de Justicia, Flávio Dino, en rueda de prensa. «Tenemos casi 200 personas detenidas en flagrancia y los arrestos continuarán en las próximas horas». El ministro también informó la intervención de 40 autobuses que transportaron aparte de los bolsonaristas hasta Brasilia e identificaron a los «financiadores» que hicieron posible esos viajes desde distintos puntos del país.
Diseñada por los arquitectos Lúcio Costa y Oscar Niemeyer como el abrazo urbanístico del legislativo, ejecutivo y judicial, la plaza alberga el palacio de Planalto, la sede de la presidencia, si bien no es la residencia del jefe del Estado, que vive en el palacio de la Alvorada; la sede del Parlamento y la del Supremo Tribunal Federal. El asalto se produjo en las primeras horas de la tarde, en medio de una muy criticada pasividad de las autoridades del Distrito Federal, que no intervinieron ante la marcha de los manifestantes que llevan meses acampados ante el cuartel general del Ejército.
Fuente: La Vanguardia (España)